La niñez, momento en el que, mientras estamos parados en ella, queremos dar mil pasos adelante y crecer, pero cuando llega el momento de ese crecimiento, deseamos con todo nuestro corazón volver a ser niños. Esto lo escribo porque ya me llegó mi momento de extrañar la niñez. Hace días vi a unos niños pequeños jugar al famoso juego que todos alguna vez jugamos, "el escondite". Ver sus caras de felicidad al salir corriendo para esconderse de sus amigos, y rogar que no los encontraran, me hizo, de alguna forma u otra, sentirme niña de nuevo. Pensé: ¿por qué nosotros, los adolescentes, no somos felices con cosas tan simples como jugar?, ¿por qué dejamos atrás lo que realmente es divertido por el simple hecho de que crecimos?, ¿por qué? simplemente ¿por qué?.
Pues si, después de eso, quise por todos los medios volver a divertirme como hacía cuando era niña. Le dije a mis amigos del colegio que quería jugar al escondite en un recreo, algunos me miraron con cara de "¿eres loca? ¿no ves que eso es para bebes?", otros compartieron mi emoción y estuvieron dispuestos a jugar, y los demás sólo me criticaron. Después de que insistí e insistí, hubo un mayor porcentaje de personas que quisieron participar en mi intento de divertirme como niña, y así lo hicimos, me divertí como nunca, y todas esas personas que me negaron la petición en un principio, en parte por ese famoso "¿y qué pensarán los demás?", al final terminaron jugando como niños con todos nosotros.
No me parece justo que algunos se dejen llevar por la sociedad y no quieran hacer lo que de verdad divierte por miedo a críticas. No me parece justo que mientras más crecemos, más "maduros" debemos ser, por así decirlo, y no podemos jugar al escondite. No me parece justo que cosas como las drogas, el alcohol o la prostitución sean mejor vistos que un simple juego. ¿En qué clase de sociedad estamos viviendo? ¿qué clase de concepto tienen ustedes de diversión, de crecer, o de madurar? Personalmente pienso que eso de crecer tiene que ver con saber resolver problemas cada vez mejor, incluido el no dejarte llevar por los demás, y saber divertirte como es debido.
Extraño esos momentos en los que no importaba nada, sólo ser felices y vivir, vivir de verdad. Extraño ser niña.
