Estaba a punto de pasar el mejor día de mi vida.
Mi amor platónico, que vive a millones de kilómetros lejos de mi, estaba justo en la misma ciudad que yo. Y por si fuera poco, paso lo que creía imposible, ¡Me escribió!, pero eso no es todo: me invito a salir.
Solo imaginen mi emoción cuando mi mente proceso la idea de que ÉL se percato de mi existencia, de que ÉL estuvo pendiente de mi, solo imaginen todo lo que sentí cuando menciono un "tu y yo" refiriéndose a nosotros y a una cita, por amor a Chuito, ¡Estaba planeando una cita con el amor de mi vida!
Las horas pasaban y la conversación se iba haciendo mas amena, jamás imagine hablar con el de tal manera, por tanto tiempo, y además se notaba su interés sobre mi. No me sentía una acosadora hablándole sin que el lo quisiera, todo lo contrario, me sentía su amiga, parte de su vida. Todo lo que siempre soñé estaba pasando, pero ¿por qué?. De repente me entro esa duda de saber por que el tenia tanto interés sobre mi, y creo que es momento de contarles un poco sobre el.
Lo conocí apenas nací, éramos unos chicuelos que jugábamos en casitas de bebes, nuestros padres habían estudiado juntos e incluso trabajaban en el mismo lugar, y por eso el y yo siempre fuimos unidos. La verdad es que no me acuerdo nada de eso pero lo supongo por las numerosas y bellas fotos que encontré de nosotros, parecíamos felices siempre. Como decimos cuando vamos creciendo: "cuando éramos felices y no lo sabíamos".
Luego algo nos separo por muchísimos años, 14 tal vez. Se mudo con su familia a un lugar muy lejano, incluso en otro continente. Lógico que nunca mas nos hablamos porque nos conocimos de pequeños y que íbamos a saber nosotros que nos separaron.
Viví todos esos años tranquila, me gustaron varios niños, estudie, tuve muchos sueños, también sufrí un poco, tuve peleas y reconciliaciones, me dieron mi primer beso, y la verda es que estaba bastante bien, hasta que viajamos al país en donde residía el amor mi vida.
Un viaje que ni por error pensé que iba a ser tan perfecto, incluso cuando iba camino a su casa no tenia ni idea de que nuestro encuentro me cambiaría la vida. El primer día solo nos reencontramos con su familia, y pues el no estaba. Vi sus fotos en la escalera y supe que era todo un galán, se las traía el condenado. El segundo día de visita recuerdo que el nos recibió sin camisa, que manera ¿eh?
Cuando lo vi los ojos se ne iluminaron, no sabia que decir, estaba helada pero encantada. No lo describiré porque seguro se enamorarían de el.
Probablemente el no haya sentido nada por mi, pero yo me sentí como nunca, pensé que había hallado al padre de mis hijos y mi eterno acompañante. Era tan atento conmigo. Tuvimos algunos encuentros en los que se notaba la atracción que había por lo menos de mi parte, pero como a mi me gusta, el siempre dio el primer paso. Siempre estaba a mi lado, se preocupaba por si tenia frío o como estaba, incluso una vez me abrazo, me puso su brazo en el hombro mientas comíamos, intercambiábamos miradas enamoradas y nos tomamos de la mano.
Nada de esto era correcto ni para el ni para mi, los dos teníamos pareja y estábamos engañandolos sentimentalmente. Además, vivíamos tan separados que era simplemente imposible pensar en que algo podría pasar.
Luego me fui con la esperanza de volverlo a ver, quizá en 4 años o quien sabe si mas. Y pues no les diré las locuras que cometí para poder hablar con el después de que me fui, pero todo en vano porque la única conversación que tuvimos fue un fracaso.
Pasó exactamente un año y ¡sorpresa! El estaba aquí. Fue el quien me hablo esta vez, fue el quien me busco e insistió en que no viéramos, fue el quien me saco conversación, fue el quien me enamoro de nuevo.
No lo podía creer cuando vi un mensaje de el, era como un sueño hecho realidad. Todas las mañanas revisaba como una loca enamorada a ver si recibía un nuevo mensaje, y así pasaron dos semanas hasta que le escribí. Se los juro que sentí que era lo mejor que me estaba pasando, sobre todo cuando comenzamos a planear nuestra cita de en sueño, juntos.
La moche previa a nuestro encuentro no pude siquiera dormir, jamás me había sentido así, tenia mariposas no solo en el estomago sino en todo el cuerpo, no dejaba de imaginar todo lo que podía pasar entre nosotros al día siguiente, nos veía sonriendo como dos tórtolos, hablando de tantas cosas, incluso tomandonos fotos. No podía esperar a escuchar su voz de nuevo, ver su ara angelical, tocarlo.
Y cuando estaba a punto de pasar el mejor día de mi vida... De la boca de mis padres salió un "no" rotundo que arruino toda esta fantasía.
Adiós sueño, adiós amor platónico, adiós mejor día de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario